Somos Adictos A Los Amores Fugaces

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Oye, ya he estado aquí antes. No en esta habitación, pero sí en una situación parecida. Hoy se acaba todo, como siempre. Esta es nuestra última ocasión juntos antes de que nos vayamos. Y les voy a contar lo que va a pasar.

Nos daremos un último abrazo, tal vez un último beso, puede que incluso lo hagamos por ultima vez, con tanta lujuria como para no querer olvidarlo. Nos haremos un selfie para Instagram, o tal vez no. Y luego también nos haremos muchas promesas. Nos prometeremos escribirnos todos los días, llamarnos cada vez que podamos y vernos cuando se de la ocasión, pero lo que pasará es que nos escribiremos unos cuantos días y luego dejaremos de hacerlo, poco a poco.

Hasta que nuestra conversación de WhatsApp baje mucho en nuestra lista de chats. Así es como WhatsApp te dice que has olvidado a alguien. Y un buen día cuando te topes con mi chat, no sabrás ni en donde me conociste. Quizás ya ni sepas quien soy.

Y la próxima vez que nos veamos, en la calle, en una tienda o donde sea, seremos tan desconocidos como el día que nos encontramos por primera vez. Puede que crucemos miradas o simplemente nos ignoremos, como si jamás hubiera tenido tu cuerpo y tus miembros más íntimos en mi.  Igual y si nos topamos algún día, nos preguntaremos, ¿Qué tal?, Yo estaré con mi amor en turno, y tú también. Y ya.

No es solo la distancia o el tiempo. La culpa no es de ellos. Daría igual que estuviéramos donde fuera, me pasa aquí también todo el tiempo. Esta constante sensación de que nadie llega para quedarse. Porque realmente no deseamos quedarnos en un mismo lugar, ni con la misma persona. Aún cuando las sensaciones y lo sentimientos sean los mismos con todos.

Somos adictos a los enamoramientos fugaces. Estamos enganchados a los vínculos instantáneos que destruimos en apenas unos días. A veces en apenas unas horas. Que de pronto no sabemos como dejar de tenerlos.

Aun cuando lo que tengamos no esté mal, puede que incluso pudiera funcionar si le diéramos tan solo una mínima oportunidad. Pero supongo que es demasiado emocionante pensar en lo siguiente: “En quién me está esperando allá afuera y aún no conozco”.

—“Me vas a escribir, ¿no?”
—“Si, claro.”
—“Te echaré de menos.”
—“Yo también a ti.” 

Somos adictos a los amores fugaces.

Original de: Roberto Pérez Toledo
Adaptación: Jaasiel Dice

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