Lo Inesperado de Conocerte

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Al igual que muchas personas, siempre me dejo llevar por mis instintos antes de pedir una salida, pero contigo se sintió como una experiencia completamente nueva. Parece que fue hace sólo un momento cuando te vi sentado con tu camisa azul cielo, tu mascada extranjera y tu sonrisa de oreja a oreja.

Creo que fue instantáneo la conexión que sentimos y no lo sabíamos, simplemente nuestros cuerpos y mentes lo habían entendido. Con el transcurso del tiempo, me fui dando cuenta que esta sería una noche como no había tenido en mucho tiempo. Una que iba a guardar en mis recuerdos por siempre.

Tu sonrisa coqueta, tus lentes color rojo y tu mirada perdida golpearon fuerte mi puerta y aún cuando sabía que no pasaría más que una noche, me aferré a disfrutar cuanto pudiera, sin dejar nada para para después.

El caminar sin rumbo fue la excusa perfecta para saber que eramos compatibles, pero mi pequeño sentimiento solo se quedaría en eso. Tú me miraste y sonreiste. Para mi no había cosa más linda en toda la ciudad que tú. Tu mirada distraída y tu timidez fueron tus herramientas de combate, mientras que las mías fueron hacerte reir y hablar sin parar.

Con el paso de las horas pudimos encontrar un lugar donde nuestros cuerpos eran el lenguaje y la música eran palabras, la cuales no necesitabamos decir. Recuerdo haber pensado que esa noche no iba a terminar sin haber disfrutado todo lo que eras y así fue.

Aún cuando mi cuerpo decía ya no más, por el cansancio que tenía, mi mente decía ve por lo que deseas; y tus labios eran parte de mi lista. El alcohol hizo lo suyo pero mi cuerpo se encargo del resto. Tu cediste ante mis deseos y tu boca fue mía. Tu cuerpo se estremeció junto al mío, mientras nuestras fantasías se volvían una sola. Y en ese lugar lleno de un mar de gente, solo estábamos nosotros dos.

Aún cuando la luz del día estaba llegando, nada nos detuvo de seguir disfrutando de nuestro pequeño mundo. Y en una banca en algún lugar de reforma, en medio del frío y con mucha gente ebria terminaste abrazándome; hablando de política, sexualidad y hasta de religión.

Todo esto me ha dejado con un sabor de boca y un gusto por querer regresar y verte, aún cuando sepa que ya tienes compañero, mis sentimientos por ti fueron genuinos y sé que los tuyos conmigo también. Me quedó con muchos bonitos recuerdos y el olor de tu perfume. No te digo adiós, sino hasta pronto.

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