El Significado del Día de Muertos

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México es un país tan basto y pluricultural, en donde cada región tiene sus propias tradiciones, sus propios usos y costumbres. Pero de todas las celebraciones, tenemos una que se alza y es de hecho una con la cual el mundo nos recuerda y si hablo del Día de Muertos, esta bellisima tradición en la cual cada familia mexicana se prepara para recibir a sus seres queridos que han dejado esta vida.

Durante muchos años ha existido una idea equivoca sobre esta costumbre. Aunque la Iglesia Católica intento acobijar esta celebración como religiosa (porque ellos celebran el 1 de Noviembre el Día de Todos los Santos y el 2 de Noviembre como el Día de los Fieles Difuntos) no lo es. Esta es una celebración ancestral.

México siempre ha sido un país donde su gente ha adorado y respetado a la muerte. Incluso también donde el misticismo es parte de nuestra vida diaria. Es curioso pero real que somos la única cultura que no tiene miedo de la muerte, más bien nos reímos y nos mofamos de ellas, porque la vemos como una amiga.

El pueblo mexicano tiene dos obsesiones: El gusto por la muerte y el amor a las flores.

—Carlos Pellicer

El Origen

En México el culto a la muerte se ha practicado desde la época pre-colombiana, de igual forma en el calendario mexica se observa que de los 18 meses que lo formaban, había por lo menos seis festejos dedicados a los muertos. Posteriormente, los evangelizadores cristianos de tiempos coloniales aceptaron en parte las tradiciones de los antiguos pueblos mesoamericanos,​ fusionándolas con las tradiciones europeas, para poder implantar el cristianismo entre dichos pueblos. El más importante era la fiesta de los descarnados que se celebraba en el noveno mes, cercano a agosto, y estaba presidido por la diosa Mictecacíhuatl, señora de los muertos y reina de Mictlán, y por Mictlantecuhtli, señor del lugar de los muertos y dios de las sombras.

Pero el Mictlán, a donde llegaban todos los muertos que hubieran perecido de causas naturales, no era el único destino de los fallecidos. También existía el Tonatiuhichan, a donde llegaban quienes morían en guerra o en labor de parto, el Tlalocán, a donde iban los que fallecían por causa de agua, rayos, o enfermedades; por último el Tonacacuauhtitlan lugar al que iban los niños que no habían probado el maíz, símbolo de la tierra y por lo tanto no habían tenido contacto con la muerte; allí, eran alimentados por el árbol que da sustento y donde permanecían hasta que recibían la oportunidad de una segunda vida, la posibilidad de reencarnar.

A diferencia de la religión cristiana, para los antiguos mesoamericanos, la muerte no tenia las mismas connotaciones morales, en las que las ideas del infierno y paraíso sirven para castigar o premiar, nuestros antepasados creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.

No fue hasta la llegada de los conquistadores, cuando la divulgación del cristianismo introdujo a nuestra cultura el terror a la muerte y al infierno; sin embargo, los evangelizadores tuvieron que ceder ante las fuertes creencias de los nativos, (ya sabes lo que dicen, si no puedes con el enemigo, uneteles.) dando lugar a un sincretismo entre las costumbres españolas y las indígenas, que dio origen a lo que hoy conocemos como la celebración de Día de Muertos.

 

De acuerdo a la Iglesia Católica, los días señalados para honrar a los muertos son el 1 y 2 de noviembre, días de Todos los Santos y Fieles Difuntos respectivamente, quienes siguen las tradiciones indígenas originales, saben que la celebración comienza desde la ultima semana de octubre y finaliza los primeros días de noviembre, llegando las ánimas a las 12 de cada día siguiendo el siguiente orden:

  • 28 de octubre: día en que se recibe a los que murieron a causa de una accidente y nunca pudieron llegar a su destino, o bien, los que tuvieron una muerte repentina y violenta.
  • 29 de octubre: a los ahogados.
  • 30 de octubre: a las ánimas solas y olvidadas, que no tienen familiares. que los recuerden; los huérfanos y los criminales.
  • 31 de octubre: a los limbos, los que nunca nacieron o no recibieron el bautismo.
  • 1 de noviembre: a los niños, también referidos como “angelitos”.
  • 2 de noviembre: a los muertos adultos.

Aunque dependiendo de la región los días van variando.

Las Ofrendas

Los altares puestos en estas fechas se remotan a los tiempos prehispánicos. Eran dedicados a distintas deidades, pero la del señor de los muertos, Mictlantecuhtli, se celebraba en el mes de noviembre. Los altares originalmente se colocan en los días anteriores al 1 y 2 de Noviembre (30 o 31 de Octubre), pero actualmente debido al esfuerzo creativo que se invierte, suele ponerse con más tiempo de antelación y permanecen hasta el día 3 de Noviembre.
En todas las ofrendas, como es tradición están llenas de elementos característicos. Estos colocados especialmente para todas las almas que se desprendieron de sus cuerpos y nos visitan.

Elementos de las ofrendas

Fotografías de los difuntos: Es muy común colocar retratos de las personas amadas que ya no están entre nosotros.

Incienso o copal: El humo que desprende el copal o incienso, es la guía olfativa para que nuestros muertos puedan llegar con nosotros.

Veladoras: Estas representan el fuego y la luz. Igual que el incienso, funcionan como una guía para que las almas.

Bebidas favoritas de los difuntos y agua.

Flor de cempasúchil: Esta flor de apariencia esponjosa también es conocida como “flor de veinte pétalos”. Se utilizan principalmente para decorar o crear caminos que guíen los espíritus de nuestros muertos.

Calaveritas: En la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad. Después fueron sustituidas con calaveras hechas con azúcar, chocolate o amaranto. Cada cráneo representa a un difunto.

Pan de muerto: Además de delicioso, el pan de muerto es la representación del esqueleto de los difuntos.

El día de muertos es una hermosa tradición que debe preservarse. Es un evento cultural que toca los sentimientos de cada mexicano. Porque para nosotros la familia siempre ha sido y sera lo más importante.

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Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Comenzó como Community Manager en el 2011 con Blogger y termino con WordPress. Escribe sobre amor y temas LGTB+, y quizás mañana sobre Política.
Es Comunicólogo por Profesión, pero Psicólogo por vocación.

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